Las ventajas del decidido

Cuento, Uncategorized
Jamás había visto un muerto y no sospechaba que pudiera haberlos tan hermosos. Pensé que me impresionaría, que sería doloroso, horrible. No podía haber estado más equivocada. Muerto él estaba en paz. No la paz profesada por incontables religiones y gurús llenos de promesas y medias verdades Él estaba inmerso en la paz real, la paz derivada de la ausencia de pensamiento. La paz derivada del desprendimiento del ser. Porque ahora Armando ya no era Armando. Ahora era el cuerpo de Armando, nada más y nada menos. Pensé que esto sería lo más doloroso del asunto, el verlo ya muerto. Estaba, de nuevo, equivocada. El proceso había sido mucho más complicado, mucho más sucio. Ahora por fin estaríamos juntos. Ahora por fin estaríamos solos. Nuestro mundo juntos había sido grato,…
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Visiones -Microrelato

Micro-relato
Esa era solamente la segunda vez que veía a un caballo usando un paraguas. No podía cazarlo, me trascendía. Me trasciende. Empiezo, lo miro. Me mira. Intento capturarlo: primero la pata trasera, sutil, salvaje; nunca una herradura. Me equivoco, rabio, demasiado perfecta. Borro. Mi lápiz va más rápido que mi mente, que mis ojos. Necesito atraparlo antes de que se vaya, siento que no habrá tercera vez. La primera me agarró desprevenida, en sueños, desarmada. Pareció enojado, relinchó como diciendo: “Yo acá tan caballo con paraguas y vos ahí tan artista sin un lápiz”. Creo que entendió que para mí había sido imposible. Creo que solo por eso me dio otra oportunidad. Sigo, intento hacer el hocico, tomo bien sus curvas, alcanzo su textura. Me gusta el resultado. Arriba de…
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El sillón de papá -Cuento

Cuento
Eso parecía nomás. Un sillón viejo. Un sillón viejo y feo. Eso era lo que pensaba Santiago de él. Eso era lo que pensaría cualquier persona normal de él. Pero no José; ese era su sillón favorito. Sobre él su madre lo había dado a luz, sobre él había besado por primera vez a su difunta esposa, Guillermina, y sobre él había escuchado a Uruguay campeón en el 50’. Ese sillón era su vida. Santiago admiraba a José con una vehemencia casi ritualista. Esto siempre había sido así, pero la devoción de Santiago por su padre había crecido aún más con la muerte de su madre, Guillermina. En casa nadie hablaba del tema, José nunca la nombraba y Santiago no se animaba a preguntar. De lo que sí se hablaba…
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Sabor metálico -Microrelato

Micro-relato
Jefe es él, estoy seguro. ¿Seguro?  Si, seguro. Hablaban los dos mientras Romario lloraba, no soy yo le juro no puede ser hay un error. Shhh que los fiambres no hablan querido, a ver vos explicame, vení. ¿Cómo es que lo reconocés así, al toque? Por la marca en la ceja jefe, es inconfundible, fue él el que lo hizo. Bien pibe, yo sabía que no le había errado con vos. Yo no hice nada, es mi trabajo si me negaba me despedían no sabía que era su esposa perdón lo juro, gemía Romario. Bueno, si es él entonces no queda otra, concluyó Marcelo sacando la crema de masajes utilizada, prueba irrefutable del crimen cometido. Minutos después, lágrima seca y glock en boca. El pensamiento concentrado del condenado a muerte.…
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Horas oscuras   -Reflexión

Horas oscuras -Reflexión

Pensamiento, Reflexión
    [caption id="attachment_216" align="aligncenter" width="311"] Rodrigo Duterte, presidente de Filipinas.[/caption] “A los delincuentes no les doy cárcel, les doy plomo. No me gasto el presupuesto de mi nación alimentando basuras”. Esas fueron palabras de Rodrigo Duterte, presidente de Filipinas. Y así estamos. Buscando soluciones rápidas (y de más que dudosa moralidad) para las consecuencias, en vez de empeñarnos en resolver las causas. Porque es más fácil decir: “¡Vamos a matarlos a todos!” Y que festejen todos los fachos del pueblo a decir: “Invirtamos en educación, así nuestros jóvenes no se convertirán en delincuentes.” Y que festejen los pocos, los racionales. Lo más oscuro del asunto es que esta no fue ni siquiera la peor declaración del iluminado Duterte. Este ilustre personaje también lanzó una campaña en la cual incitaba…
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A veces  -Microrelato

A veces -Microrelato

Micro-relato
    A veces escribo textos de mierda. A veces no escribo. Pero cuando si escribo y escribo textos de mierda pasa una cosa muy rara. Termino de escribir, pongo el punto final y empiezo a leer. Ya con la primera frase me doy cuenta de que este es uno de los malos. Sonrío. Sigo leyendo y mi felicidad va en aumento. Me brilla el alma con cada lugar común, cada adjetivación de más, cada coma mal puesta. Cuando ya estoy por el final, con una alegría incontenible, miro alguna palabra falsa. "Acontecer" o "intrincado" por ejemplo. Palabras de diccionario, no de vida. Es en este momento en que agarro la hoja, la hago una bolita de papel soberbiamente imperfecta y la tiro a la basura, en el sagrado ritual…
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From Venezuela, with love.  -Microrelato

From Venezuela, with love. -Microrelato

Micro-relato
[caption id="attachment_203" align="aligncenter" width="300"] Óscar Perez, junto con su grupo, fue ejecutado a sangre fría el 15 de enero de 2018 a manos del régimen venezolano.[/caption] Un escuadrón militar arrincona a balazos a un grupo de rebeldes que gritan con todos sus  pulmones :” ¡No disparen, nos rendimos!” Los militares entran en la casa, y los ejecutan a todos de un tiro en la cabeza. ¿De quién fue la culpa? ¿De los militares? ¿De los estados y bancos que subsidian a este régimen autoritario? ¿De la mentalidad estúpida que pone por arriba supuestos ideales antes que personas? Yo digo que de todo. De la boca del ‘presidente’ sólo salen tres palabras: “Rebeldes de oposición”. Ojala esto no fuera real, y me lo hubiera contado un pajarito.
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Miraba  -Divague

Miraba -Divague

Divague, Poesía
Veía. No, no veía; miraba. Miraba fragmentos de nubes grises, entrecortadas por las hojas amarillentas, casi febriles, de aquel viejo árbol. Miraba las pequeñísimas partículas de polvo, que contrastadas con la poca luz que había ese día, resultaban inesperadamente bellas. Si hubiera creído en las musas habría firmado sin dudarlo que esta era una de ellas. Pero no, era polvo.
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9 de octubre de 1967  -Microrelato

9 de octubre de 1967 -Microrelato

Micro-relato, Poesía
Era la una y diez de la tarde del 9 de octubre de 1967. El muerto en vida se iba a encontrar con el final definitivamente. Su pelo largo y sucio y su cuerpo notoriamente marcado por la hostil selva boliviana era la prueba. La prueba de todo lo que había intentado, de sus victorias y fracasos. De su paso por la confusión que algunos obstinados se empeñan en llamar vida. Las órdenes eran claras, sólo disparos al cuerpo, porque él ya había muerto en combate. Se hacía tarde, el soldado Terán empuñó el arma, se puso sereno, apunto bien, y mató a un hombre.  
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